Naturaleza en Coca

La Villa de Coca, está ubicada en la horquilla formada entre los ríos Voltoya y Eresma, con frondosas riberas, y estas a su vez rodeadas de un mar de pinares, de los que se extraen la resina y la madera. Es sin lugar a dudas, un lugar privilegiado disfrutable en toda su extensión, ya que el visitante puede recorrer con total tranquilidad los senderos con rutas hacia los refugios resineros, y otros enclaves de interés paisajístico. La bicicleta se puede utilizar perfectamente para realizar esos mismos recorridos. 

Sugerimos a los visitantes que inicien el recorrido por "El Arboreto", un lugar muy próximo al castillo, con diferentes especies de árboles, desde el cual disfrutaréis de una magnífica vista de las riberas del río Voltoya. Continuando por un sendero paralelo a este, y que nos conducirá a las dos aguas, lugar de encuentro de los dos ríos. Posteriormente, y tras cruzar un pequeño puente conocido aquí como "Puente de Madera", ascenderemos por el camino hasta llegar al pinar de "El Cantosal", y por otro camino paralelo a la otra orilla del río llegaremos al camping, lugar de encuentro y reunión de todos los caucenses y habitantes de la zona. En este camping, tenemos una magnífica vista del majestuoso castillo y la villa de Coca.

La visita al Museo Forestal lo tenemos allí cerca, una visita recomendada para conocer mejor el oficio centenario de los guardas forestales, la resinación y nuestros montes de utilidad pública.

Un lugar de visita obligada, son las lagunas de Villagonzalo, lugar de paso de numerosas especies migratorias.

La otra ruta recomendada es la que nos conduce hasta el "Pago de las Pizarras", ubicada al norte de la localidad, y a la que llegaremos una vez atravesamos el puente grande, pasando por la fuente de "Los Cinco Caños", con una "Domus Romana" ubicada en la parte posterior. El camino de Valladolid nos conducirá unos pocos kilómetros más adelante a la presa del Eresma.

La tercera ruta, que parte desde el sureste de la localidad, se inicia desde la ribera de las Ontanillas, en un camino que nos conduce a pocos kilómetros a la ribera de los Alisos, lugar de descanso e inspiración del poeta Jaime Gil de Biedma.